Blog de Vadequímica

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Tipos de conservantes: Naturales y artificiales

Cuando se trata de definir los tipos de conservantes, debemos ser conscientes de sus características y diferencias, porque ambas maneras de conservar un alimento pueden funcionar y hasta complementarse, pero hay que saber cuándo y por qué utilizarlas.

¿Qué son los conservantes?

Cuando decimos conservantes, nos referimos a una sustancia química capaz de ralentizar el deterioro natural de un alimento, alargando su vida útil como consumible, permitiendo que este pueda ser comido en buen estado durante más tiempo.

Los conservantes en forma de aditivos que aportan esta propiedad son solo uno de los muchos métodos de conservación de los alimentos que se practican hoy en día en la industria, aunque han demostrado ser uno de los más eficaces y rentables para los fabricantes. Por eso mismo, no es casualidad que el nitrito de sodio, un conservante, sea uno de los aditivos alimentarios más utilizados en el sector de la alimentación.

Tipos de conservantes

Ahora que ya hemos dejado claro qué es un conservante, podemos dividirlo según los 2 tipos de conservantes que existen.

Conservantes naturales

En el hogar siempre ha habido maneras caseras de proteger los alimentos del curso del tiempo, ya que necesitábamos abastecernos para soportar temporadas de sequía o frío extremo. A veces esto se ha convertido incluso en un método de curación, como puede haber pasado con el vino o el queso, que se dejan fermentar; o el jamón curado, que se conserva en sal para alargar su vida útil.

Muchos de estos métodos son naturales, pero ya los hemos mencionado en anteriores artículos, así que nos centraremos en los ingredientes que podrías encontrar en tu cocina y que actúan como conservantes naturales:

  • Zumo de limón: Reduce el pH del alimento gracias a la acidificación, que acaba con las bacterias responsables del deterioro progresivo del alimento.
  • Vinagre: Cumple la misma función que el limón.
  • Cebolla: Ayuda gracias a sus propiedades antioxidantes y antimicrobianas a proteger los alimentos.
  • Sal: Como decimos, se utiliza mucho con la carne para mantenerla, pero también se ha visto que la deshidratación que comporta aporta protección contra el moho y las bacterias.
  • Azúcar: Alternativa a la sal, más empleada en frutería.
  • Romero: El romero es un buen antioxidante natural, y mantiene el color y sabor del alimento durante más tiempo.

Todos estos conservantes son los que nos aporta la naturaleza, pero en la fabricación de alimentos tienes muchas más alternativas, que gracias a los controles sanitarios por los que pasan no tienen por qué ser más nocivas para la salud (al contrario de lo que se cree).

Conservantes artificiales

Aprovechando todo el potencial que aporta la naturaleza, el ser humano ha aprendido a manipular todas las ventajas de los conservantes naturales para convertirlos en algo mucho más eficaz. A menudo, esto conlleva un pequeño cambio en la fórmula, y solo se utiliza de verdad en los productos finales cuando ha pasado por una serie de controles y ha recibido el sello de aprobación por parte de las organizaciones oficiales, como la Unión Europea.

Por eso mismo, seas o no fabricante, puedes estar tranquilo cuando te decimos que todos los conservantes químicos que te ejemplificaremos a continuación son eficaces y seguros para su uso. Por supuesto, todos los encontrarás en Vadefood, nuestra tienda de productos para la industria alimentaria:

  • Ácido acético 80%: El ácido acético es un derivado del vinagre muy potente y concentrado, que aprovecha al máximo sus propiedades como conservante y acidulante. Ayuda a combatir bacterias y hongos, y su utilidad resalta en mostazas, pescados, vegetales y frutas.
  • Benzoato sódico: Este es un derivado orgánico del ácido benzoico, con un 99% de pureza. Su utilidad como conservante lo hace un gran agente antifúngico y antioxidante. Es muy utilizado en carnicería, repostería, panadería, en bebidas y lácteos.

  • Bisulfito sódico: El bisulfito también se conoce como sulfito ácido de sodio. Su principal función es la de agente reductor, lo que lo hace un buen antioxidante y conservante. Conserva muy bien las cebollas, bebidas alcohólicas, productos lácteos y también verduras o zumos de frutas.
  • Diacetato sódico: Un conservante con propiedades antioxidantes y de regulación de pH. Más usado en panadería, la industria cárnica y los productos precocinados.
  • Nitrato potásico: El nitrato potásico es una alternativa química ideal como substitutivo de la sal común (nitrato sódico), ya que ayuda a reducir la cantidad total de sodio en el alimento y reduce los problemas relacionados con la hipertensión, cuando estos están relacionados con el consumo de sal.
  • Propionato cálcico: Esta es una alternativa más nueva y actual que otras de las listadas aquí. Resulta una opción más eficaz que el benzoato sódico y más barata que muchos otros conservantes. Además, incluye el calcio como un aporte extra en los alimentos a los que se le aplica como conservante. Su principal uso se encuentra en panadería y carnes, ya que ayuda a combatir el moho y mantiene el alimento durante más tiempo.

Como es palpable, tienes muchísimas opciones de tipos de conservantes tanto dentro de tu cocina como fuera de ella. Si estás pensando en crear alimentos saludables y que se mantienen en el tiempo, tanto los conservantes naturales como artificiales te serán útiles, cada uno a su manera y en ciertas aplicaciones. Todo es ir probando y ver qué te funciona, pero al menos sabes que todos estos conservantes son de alta calidad y fiabilidad.

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